jueves, 23 de junio de 2016

LOS JUEVES UN RELATO: MIEDOS INFANTILES








Los miedos infantiles los tengo prohibidos por prescripción médica.
Si bien no soy muy de acatar las indicaciones de los galenos, por esta vez, les he hecho caso de forma dócil.
Sanchíz, que así se llama el doctor que me visita, ayer me encontró bien, solo porque no le dije toda la verdad y le conté que me limité a escribir otras hojas de mi novela. Se que le teme a mis recaídas y no quiero que insista con más medicación. Los remedios me dejan tan atolondrado que las musas huyen de mi tan despavoridas como Drácula del sol.
Hoy vendrá a las diez en punto como siempre. 
Le contaré que los miedos infantiles, no han vuelto a mortificarme, pero no le diré que en su lugar he recordado los miedos adultos.
Miedo a la estafa, a la mentira, a la manipulación, a la violencia, a la burla,al desprecio, a la soledad, al desamor. Miedos, muchos más miedos que los que hasta ayer poblaban mi dormitorio por las noches con su arrogancia blanca e inmaculada.
Quizás esos mismos miedos que compartimos cuando vemos las noticias y las burdas y flagrantes mentiras, puestas al descubierto sin necesidad de otra prueba que los archivos que nadie logra resistir, nos invaden impunemente  y a la indignación le sigue el descreimiento y el desánimo. 
Miedo a decir y no ser comprendido. Miedo a escribir y ser borroneado por el plagio o la indiferencia. Miedo a ser robado de mi ensoñación, para comer o tomar algún medicamento.
Hoy, dejaría bien ocultos en el fondo de un aljibe, cualquiera de esos miedos, para jugar a la hora de la siesta, con las manchas de humedad dibujadas en la pared de mi cuarto de niño,  si los fantasmas inofensivos de mi infancia me invitasen a jugar con la imaginación.
¿Será que todos los miedos, están hechos de la misma materia?
Tremenda crueldad, la de aquellos que te obligan a crecer de nuevo, mientras envuelto en sábanas con olor a desinfectante, miras al de al lado que con tal de no tener miedo, se ha perdido en un camino sin regreso.

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13 comentarios:

  1. Cuanta razón. A lo desconocido es inútil tenerle miedo. Hay que tenerlo a todo aquello que nos acecha, pero que se deja ver, no como una mancha en la pared, o como una sombra que huye, hay que temer a esos peligros reales de cada día que tan bien expresa tu personaje.
    Un beso.

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  2. Estoy casi segura que no dejé ninguno de esos miedos sin pasar. Ahora trato de manejarlos para que me dejen vivir un poco en paz. Es cierto, los miedos infantiles después de todo han sido mucho mejores que estos.
    El relato es excelente, profundo y muy bien llevado. Me encantó!
    Un beso.

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  3. Miedo al miedo, miedo a la realidad que es el peor que se puede tener...a que no nos dejen soñar, a perder la esperanza...esos miedos que duelen más que cualquiera de los pinchazos de cualquier galeno...
    Mejor locura y letras...y un buen vino, y una sonrisa de gato...
    Besos

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  4. Muy buena reflexión, y es que los miedos nos persiguen o se sustituyen por otros, que para mi aún son peores. Quizás estamos hechos para tener miedos.
    Un abrazo

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  5. Estupendo. Un texto que nace en la ensoñación de la fantasía, para culpinar pisoteado por la contundencia de la realidad que tanto duele y asusta. Me encantó leerte!
    Un fuerte abrazo
    =D

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  6. No son exactamente miedos infantiles sino miedos que se van adquiriendo, cuando se olvida de esos otros.
    Y tal vez estén más justificados.
    Bien planteado.

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  7. Es verdad Casss, los miedos infantiles acabas superándolos cuando te haces mayor, para comprobar desesperado que hay miedos mucho más reales y terribles, que no se van encendiendo la luz o con que alguien a quien quieres te diga que todo está bien, que no hay que tener miedo. Hay miedos que tienes que comértelos tú solito y gestionarlos para que no te coman ellos a ti.
    Me ha gustado mucho el punto de vista de tu relato.
    Muchas gracias por participar.
    Un beso

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  8. O sea..al final cambiamos de miedos como de pañal?...al crecer nos hacemos mas miedosos y los monstruos de niños son juguetes de peluche en comparación con los que hay que enfrentar en la madurez?...pues si...ya me dio mas miedo...

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  9. Qué locura!!! A eso yo también tengo miedo, bueno y a no acordarme de nada. Los miedos se van renovando por etapas, por edades y hasta por kilos, jejeje. Es tan humano el miedo como nosotr@s.

    Un beso

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  10. Hola "urugualla": pues si que estamos bien. yo diria que salimos del fuego para meternos de lleno dentro de la hoguera. Espero y deseo que solo sea una visión irreal. Gracias por compatir tus miedos. Un beso.

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  11. La realidad supera con creces a la imaginación. Los miedos adultos son miedos reales, tangibles, ciertos. Los miedos infantiles se superan casi siempre por la acción del tiempo mientras que los miedos adultos como los que tu protagonista enumera son de difícil solución.
    Un abrazo.

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  12. Muchas gracias a todos El desafío es superar miedos, para poder vivir cada un poco mejor.

    Un fuerte abrazo a cada uno.

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navidad bloguera

navidad bloguera
gracias Mónica!!!!!!