miércoles, 28 de diciembre de 2016

LOS JUEVES UN RELATO: el último del 2016. MI NAVIDAD EN EL CAMPO

UN RIO DE NAVIDDES

El campo fue la elección.
Nos reuniríamos la familia, algunos vecinos de la zona y ocho niños, incluido el bebé.
Todo estaba dispuesto. El menú, parrilla abundante y variada, bebida espirituosa que incluía un Chandon extra brut para brindar puntualmente a la medianoche y los regalos escondidos hasta que toda la "infantería" (infantes alegres, tiernos y revoltosos) distraídos por alguna luz que una linterna oportuna del otro extremo del campo los hiciese correr en busca de Papá Noel y los regalos pudiesen quedar  acomodados bajo el árbol de navidad amorosamente iluminado por las luces de colores y una preciosa estrella en su punta. La sorpresa de develaría a la medianoche.
Todo organizado y en orden, preferí tomarme un momento para mi sola,  antes que huir del tumulto fuese imposible,  a la hora que comenzaba a atardecer. La elección fue acercarme hasta el embarcadero de yates a unos metros de allí. El lugar estaba casi desierto. Los yates amarrados a lugares escondidos de la costa, dejaban libre el pequeño muelle para que me pudiese sentar a contemplar cómo el sol detrás del monte, iba dejando paso a una noche estrellada.
El río es especial para dejar fluir los pensamientos que pueden llenarnos de paz. No tiene el ímpetu del mar. La claridad de sus aguas trasparentes. La espuma juguetona que te moja y se escapa. La lejanía del horizonte.
No. El río es diferente. Transcurre silencioso. Sus aguas generalmente apacibles, son el espejo del cielo, y se colorea con fantasiosas nubes que lo pintan de pájaros y hojas que se mecen nuestros sueños con armoniosa paz. El río es la vida, que da a la mar. Alguien lo dijo y lo inmortalizó y yo en esa tarde, me sentía un mojón de ese andar, un pequeño norai donde mis pensamientos se amarraban para disfrutar de la paz y la satisfacción de sentirme así. Luego correría por el campo, buscando estrellas, cantando como una novicia rebelde, las canciones que iría inventando a mi pandilla infantil, la más adorable y fiel con que cuento hoy. Los cuentos se irían alternando con preguntas en un intercambio frenético entre  la niña grande que soy y el auditorio infantil, ansioso por saber detalles de Papa Noél, de la infancia de tíos y padres, y muchas navidades que constituyen el acervo cultural de los lazos familiares que hoy son el estrecho lazo que nos une. Alegría compartida que nuestra memoria atesora, los sueños que se disfrazan de fantasía y les permite a las generaciones intermedias  recuperar la niñez y seguir escribiendo capítulos que nunca terminan de reinventarse.
La navidad en el hemisferio sur, es explosiva, calurosa, extrovertida, sin el recogimiento del invierno que agrupa frente a la estufa, aquí la vivimos abiertos a la intemperie de una noche que al final, invita a quedarse junto al fuego, apagando las luces que han encandilado festejos y emociones y dado brillo a la velada para al fin tenderse en el pasto fresco, húmedo de rocío de cara a la Cruz del Sur y las Tres Marías. Despidiendo con una lágrima emocionada a un viejo barbudo, que juega con nosotros en la complicidad de hacer felices a los niños de la familia.
Mientras se acerca la hora de reunirme a la familia,  en el río me recuesto a disfrutar los tintes rojizos del cielo vespertino que se despide. Ha sido un año hermoso, me siento plena, millonaria,y de nuevo la palabra paz. Observo correr  el río que moja mis pies descalzos, que ahora cuelgan del embarcadero, mientras oigo chapotear un bote sin pasajeros ni tripulantes, invitándome a seguir navegando rumbo al mar.

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9 comentarios:

  1. Muy bonito ese río , que nos has descrito y muy buena fiesta preparada en el campo con la familia y demás que se agreguen , los niños siempre los protagonistas de las Navidades sin ellos no serían igual.
    Un fuerte abrazo y Feliz Año Nuevo .

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  2. ¿Te subiste al bote? El relato es muy familiar y hasta este lado nos llegan las costumbres de allí, pero la familia reunida, la comida y la fiesta es igual en las dos orillas. Un abrazo

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  3. Querida aaniga: tal como tu lo cuentas me gustaría la Navidad Austral, con amigos niños y familiares cerca de un rio, y amancer en los pastos húmedos y cubiertos de rocio. Dar grandes paseos por el monte...¡que dclícia!!!pero esto es así porqué estas viviendo una etapa dulce y serena. En circunstancias menos favorables no seria tan idílica. Muchos recuerdos, y buén Año 2017. Te lo deseo de corazón. Un beso.

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  4. ¡Hola! ¡Cuánta tranquilidad y alegría transmite el relato! Me ha gustado mucho esa sencillez de compartir y divertirse entre la naturaleza. Los paisajs bellos, pareciera que uno los viera.

    ¡Un abrazo y feliz año nuevo!

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  5. He sentido cada una de las sensaciones que has ido expresando con esa maestría que te caracteriza. En ese paseo por el río has dejado ir un cúmulo de sentimientos donde esa navidad calurosa, me la puedo imaginar gracias a ti, os envuelve y os deja salir esos sentimientos de raices familiares y infancia, donde quedan guardadas infinitas navidades.
    Un beso grande y gracias por participar.

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  6. Qué curioso, aquí la visión de los ríos es más viva que la que os leo a maestros como Cortázar y tú, tal vez porque son más pequeños y revoltosos.
    A parte de ello, me pareció una buena forma de encontrarse a uno mismo dentro de una fiesta tan colectiva.
    Besos, querida amiga.

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  7. Que dichosa esa navidad. La disfrutaría de igual manera, lo has descrito mágicamente. que nos haces sonar en ese lugar platónico. Adore tu relato.
    Beso

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  8. Me emocionaste, qué bella celebración y ese momento contigo sí que fue especial
    Un beso, Vívian

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  9. Me alegro que así haya sido tu navidad, tranquila y plena, apta para ese recogimiento sano que nos hace reencontrarnos con viejas felicidades para saborear con intensidad las nuevas.
    Te deseo lo mejor para este nuevo año y me disculpo através de tu blog con todo el grupo de jueveros, ya que no pude participar, como hubiese querido, de esta última y especial convocatoria del año. Con mi suegra en casa y siendo siempre única anfitriona (mi navidad fue en casa y de puertas adentro) poco tiempo me queda para bloguear con amigos. Beso grande.

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navidad bloguera

navidad bloguera
gracias Mónica!!!!!!