miércoles, 29 de junio de 2016

LOS JUEVES UN RELATO: DESENCUENTROS-ENCUENTROS



Él llegó antes de tiempo.
A ella, la vida se le hizo tarde.
Él, no registraba las miradas.
A ella le incomodaba el asedio.
Amanecía al abrir su ventana, en el sur.
Hacia el norte, la luna manchaba de plata,las aguas del río.
Nada los unía, ni siquiera se conocían.
Todo los separaba, detenidos  en invierno o navegando veranos. 
Él mucho mayor.
Ella mucho menor que el menor de sus propios hijos.
La luz del día, lastimaba su incipiente calvicie.
A ella, le gustaba desnudarse al sol.
Un día cualquiera en un zenit bisiesto,se encontraron.
Los unió la geometría en la que ambos eran maestros.
Luego se dijeron adiós, sabiendo que sería el primero y último.
Viajaron al futuro vestidos de  un único recuerdo, protagonistas privilegiados de aquel dulce acoplamiento. 
En la pared, subrayado por las sábanas, dejaron anotado: 
"Que bien le va lo cóncavo a lo convexo."


domingo, 26 de junio de 2016

CINCO PALABRAS

Sobre una propuesta del blog solidario CINCO PALABRAS.



Relato que deberá constar de no más 100 palabras.A utilizar sin variar el género y en ese orden:
ARBOLEDAS,  FRATERNIDAD, ARROZ, AMOR, DESEO


Bajo las arboledas se mecían en dulce fraternidad, los pastos y las amapolas, cubiertas del arroz que la concurrencia lanzó al paso de la pareja, reclamando besos. No fue una boda normal, si existen las bodas normales, pero no faltó amor ni deseo entre aquellos que se lo juraron un día cualquiera de un año bisiesto. Javier sostuvo su mano hasta el último instante de la vida de Abel. Hoy que ninguno de los dos está, hay quienes dicen que se los ve pasear bajo aquellas arboledas a la hora que el sol se despide.

jueves, 23 de junio de 2016

LOS JUEVES UN RELATO: MIEDOS INFANTILES








Los miedos infantiles los tengo prohibidos por prescripción médica.
Si bien no soy muy de acatar las indicaciones de los galenos, por esta vez, les he hecho caso de forma dócil.
Sanchíz, que así se llama el doctor que me visita, ayer me encontró bien, solo porque no le dije toda la verdad y le conté que me limité a escribir otras hojas de mi novela. Se que le teme a mis recaídas y no quiero que insista con más medicación. Los remedios me dejan tan atolondrado que las musas huyen de mi tan despavoridas como Drácula del sol.
Hoy vendrá a las diez en punto como siempre. 
Le contaré que los miedos infantiles, no han vuelto a mortificarme, pero no le diré que en su lugar he recordado los miedos adultos.
Miedo a la estafa, a la mentira, a la manipulación, a la violencia, a la burla,al desprecio, a la soledad, al desamor. Miedos, muchos más miedos que los que hasta ayer poblaban mi dormitorio por las noches con su arrogancia blanca e inmaculada.
Quizás esos mismos miedos que compartimos cuando vemos las noticias y las burdas y flagrantes mentiras, puestas al descubierto sin necesidad de otra prueba que los archivos que nadie logra resistir, nos invaden impunemente  y a la indignación le sigue el descreimiento y el desánimo. 
Miedo a decir y no ser comprendido. Miedo a escribir y ser borroneado por el plagio o la indiferencia. Miedo a ser robado de mi ensoñación, para comer o tomar algún medicamento.
Hoy, dejaría bien ocultos en el fondo de un aljibe, cualquiera de esos miedos, para jugar a la hora de la siesta, con las manchas de humedad dibujadas en la pared de mi cuarto de niño,  si los fantasmas inofensivos de mi infancia me invitasen a jugar con la imaginación.
¿Será que todos los miedos, están hechos de la misma materia?
Tremenda crueldad, la de aquellos que te obligan a crecer de nuevo, mientras envuelto en sábanas con olor a desinfectante, miras al de al lado que con tal de no tener miedo, se ha perdido en un camino sin regreso.

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miércoles, 8 de junio de 2016

LOS JUEVES UN RELATO: GENESIS DE UN PERSONAJE





Arrolla la pierna derecha al borde dela cama y la rodilla queda pegada al mentón. Le cuesta ponerse los calcetines, pero  no acepta ayuda.
-¡Largo de aquí con ese olor a cigarrillo! El día que lo dejes podrás abrazarme- Le oigo decir con su voz severa de acento elegante, erguido como una roca, arrogante como un ciprés.
Genio y figura… Su soberbia, su insolencia pretenciosa, su afán por presumir de no necesitar de nadie envuelto en papel de un color parecido al miedo a depender.
-Aquí papá. Frente a la ventana, así verás amanecer. Parece que será un día a pleno sol, aunque  nunca se sabe- le digo siguiéndolo de cerca, a paso lento como se lo permite su bastón con empuñadura de plata y hasta donde me deja llegar sin alardear de su autosuficiencia,  blandiéndolo como un florete, punzante y amenazante como la tormenta que comienza a asomarse por el este.
Me gusta amanecer con él, como cuando lo espiaba  levantarse de su mesa de trabajo para ir a acostarse a la hora que nosotras comenzábamos a aprontarnos para el colegio.
-¡Mujeres! –rezongaba, viéndonos arreglar  faldas, blusas y trenzas, mientras mamá orquestaba el desayuno y se iba a descansar unas horas, antes de levantarse y ponerse impecable y a la moda. Entregar su proyecto se conjugaba en primera persona, mientras nosotras, sus cuatro mujeres, enamoradas y desconsoladas por no ser su prioridad, aguardábamos las migajas de un cariño cansado y desgastado, como los billetes que le gustaba mostrar, de regreso del cobro, y prontos para engrosar la cuenta bancaria.
Su cabello oscuro, su barba espesa, su mirada inquieta tratando de seducir todo lo que se presentaba al alcance de sus ojos y su sonrisa, y ese perfume varonil, penetrante, embriagador, que ningún hombre ha podido imitar.
Hoy no puede apurar ni un vaso de leche, aunque en otros tiempos, le era fácil acelerar el paso detrás de alguna falda que vestía unas buenas piernas de mujer, según me han contado algunas “amigas íntimas”, una vez muerta mamá. Hoy todo a su alrededor, anda a paso lento y cansino, su pelo está pintado de un gris ayer. Su cabeza  y su mirada se pierden en la distancia queriendo  alcanzar un mundo que nunca fue suyo, pues por miedo a que desapareciera, lo perdió al momento de tenerlo.
A pesar de todo, cada libro que abro, tiene su huella, cada palabra que pienso, tiene su letra, cada amor que busco comienza por su inicial.

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miércoles, 1 de junio de 2016

LOS JUEVES UN RELATO: ME TOCO EN SUERTE




Fotocomposición a propósito de la cata de vinos en Vilafamés http://mayogarcia.com), Magnanimus Platino, agua de Dios, que recomiendo, mezcla de merlot, sirah y cabernet sauvignon. Vino de autor, denominación de orígen, que puede llevarte del cielo al infierno. Tú eliges...
 



En el encuentro de Vilafamés la suerte quiso que me tocara el título: SE ALIMENTABA DE PERSONAS E INSTRUMENTOS MUSICALES DE VIENTO. Gracias Vero, el desafío fue divertido y salió lo que salió. Un momento más de disfrute. El gesto de preocupación que quedó registrado en la foto no es más que concentración en tan loable tarea. Dimos rienda suelta a la imaginación y la muy casquivana, se escapó.Pese a ello, la encontramos, la atamos a la pata de la mesa y resultó lo que sigue a continuación.


Se alimentaba de personas e instrumentos músicales de viento, pero beber, beber, bebía de violines y chelos.
Se lo veía todas las noches sentado en el viejo bar. Su estómago vacío, encerrado entre pecho y espalda, pero su alma se ensanchaba devorando corcheas, fusas y músicos que pasaban ocasionalmente por el lugar, para hacerse de un poco de dinero y fama. ¡Vaya fama, con semejante clientela!
Para los niños del barrio era el loco de la guitarra, medio loco, medio caníbal.
Para la vieja mujer que se parapetaba cada noche detrás  del mostrador lleno de polvo y botellas de licor, aun guardaba algún parecido con aquel soñador que le regaló una serenata en pleno enero del sur, después de contar estrellas, mirando un mismo norte.
Se perdieron en el regreso, donde nunca nadie llega, y cuando lo volvió a ver, el hombre vestía su cansancio raído y oscuro, vencido de tanto soñar. 
Ella da cuenta como la mujer del tango y la canción le devuelve un "vieja, fané y descangallada, la vi esta madrugada salir del cabaret".
Él sigue alimentadose de músicos y música, mientras bebe desilusiones.
Nunca volvió a tocar la guitarra, solo le sirve de tamboril mientras pide por otra copa de viejo merlot.




Texto encontrado en las ruinas del Castillo de Vilafames. No se ha podido determinar su antigüedad ni su autenticidad.



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Los jueveros se reunen en lo de María José.

navidad bloguera

navidad bloguera
gracias Mónica!!!!!!