martes, 21 de febrero de 2017

ESCALERAS, DIVERTIMENTO




Cincuenta y dos. En total eran cincuenta y dos escalones, uno por cada día de tu estadía. Los contaba  mientras subía al altillo de la calle Magallanes. Sí, el don Fernando de Magallanes, el portugués que se le dio por ir y descubrir que el Atlántico se unía al sur con el Pacífico. ¡Pucha que viajaban estos locos! Cincuenta y dos días: los que estuviste en Montevideo. Luego te fuiste y me quedé  más perdida que Adán en el día de la madre, que tenía ombligo como cualquier cristiano, el Adán, digo,  porque el Miguel Angel no comulgaba con eso de la creación según la Biblia, y ahí aprovechó para bajar línea, mientras él, pegado al techo, un día tras otro, agarrado del pincel, porque al Papa le caía como el traste, sabiendo que le gustaba la escultura lo mandó pintar la Sixtina y  este loquito, que no era el de las Tortugas Ninjas  -como muchos de menos de 20 y de 40 también se creen-  ni corto ni perezoso, le pintó todo un alegato que te la voglio dire.
Bueno….¿en qué estaba? ¡Ah! sí….que estuviste en Montevideo 52 días. En realidad  yo recién te conocí   a la semana del día que llegaste, así que 52 menos 7….45, si contamos el día entero, aunque te conocí a la noche, en el boliche del Parque Rodó, ese que se pone bueno después de las 12,  así que ese día, tampoco lo cuento. Cuarenta y cuatro días, que en realidad eran noches, porque te veía luego que terminabas tus clases y yo me desocupaba del laburo, y mirá que eran duros para dejarme salir en hora  en el restorán, y eso que les decía que tenía que ir a cuidar a mi abuela que estaba enferma. Si… la abuelita del lobo, con lobo y todo. Porque vos eras rápido para los mandados. La primer noche nomás, en el segundo tema lento, me dijiste suave al oído “¿Querés jugar?” y yo que moría con ese acento gallego, debilidad que me vendrá del hijo del panadero que desde chiquita me tiene loca, o de mi vieja, que escuchó a Serrat y a Raphael, hasta que se gastaron los longplay,  haciéndome la difícil, pero no mucho, no fueras a espantarte te pregunté a su vez:”¿ y a qué podríamos jugar guapo”? (Eso me lo tenía aprendido de mirar en TV española  a Jordi Hurtado,a los Hermanos Torres y a la Mariló).
Tu respuesta me desconcertó, como diría la profe de literatura, cuando embocaba alguna respuesta correcta: “A serpientes y escaleras….”.
Me pareció un juego extraño. Conocía el ludo, el financista, la batalla naval y el war por mi hermano, pero serpientes y escaleras…. Me dio como cosita decirte que sí. Yo estaba a full, contigo, pero entré a desconfiar cuando me dijiste que si quería invitar a alguna amiga para estar más tranquila. “Pah…. Eso se viene de trío” sospeché. Y ahí nomás me arreglé la falda, que se me subía y mostraba las piernas de forma provocativa y… ¡¡¡qué necesidad!!!
-Prefiero seguir bailando. Está bueno el lugar y la música, ¿te parece?
-Sí cariño. Me mola estar contigo,  majareta.
-¿qué, quéééé´?-  grité justo en el momento que bajó la música.
-Loquita, mi niña. Loquita simpática.
-Ah…. Es que con esto del idioma, guapo – insistí, no me venía a la cabeza otra palabra del panadero.
-Tienes carita de bandida- Me sonrió seductor. Y ahí nomás se puso a cantar con Ulises Bueno, Aquí te pillo, aquí te mato.
Uf… el disc-jockey no pudo pegarle mejor al tema.
Y así como quien no quiere la cosa, nos fuimos del bar hasta llegar a la puerta de la calle Magallanes. Cincuenta y dos escalones nos subimos de un tirón. Yo de naipes y amores poco. Apenas un poco de póquer y escoba del quince, pero puedo asegurar que esas noches fueron inolvidables. Ahora aguardo tus noticias. La comunicación por skype, los whatsapp, los mails, y mientras  espero que comuniques, por ahora le voy ganando a la máquina. De  diez juegos, cinco saco escalera real de corazones.

¡Ay! Mi galleguito.¡ Cuánta alegría y suerte me das! Solo me falta sacar el 5 de oro, y no necesito escalera para subir al avión, seguro me voy pa’la Coruña, volando a puras ganas que tengo de vos!!!

2 comentarios:

  1. Me gusta leerte, entre los giros que le das al idioma, dulces y simpáticos, y tu coloquial manera de escribir parece que me lo cuentas mientras estamos tomándonos el café del otro día. Ojalá puedas volar tus ilusiones. Un abrazo

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  2. Querida Ester: me gustó ponerme en el lugar de una chica de barrio, joven e impulsiva, parlanchina y enamoradiza. Si logré convencerte, me doy por satisfecha y felíz. Y quien te diga, no nos tomemos un café antes de la próxima navidad en .. Madrid??? besos y gracias por el café, por visitarme, en este lugar donde todo permanece a media luz y sobre todo por sentirme próxima. Yo también lo siento así. besos

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navidad bloguera

navidad bloguera
gracias Mónica!!!!!!